REEBOK CLUB C: EL LARGO CAMINO DE UN CLÁSICO

Llegaron tímidamente a las canchas de tenis en los 80s y su pretensión no era más que ser una zapatilla sobria y de buena calidad. De las canchas de arcilla saltaron a la calle, viajaron por distintas líneas de Reebok, fueron un clásico del skate, y hoy son, quizás, las zapatillas más icónicas de la marca. Esta es la historia de las Club C.




Si salimos a la calle y nos disponemos a mirar detenidamente todos los pies que pasan, lo más probable es que veamos un montón de modelos conocidos: suelas de aire, cámaras delgadas, broches y zapatillas con caña. Hay algunas siluetas que nunca pasan de moda, y varias de ellas fueron un clásico instantáneo, pero también hay muchas otras que recorrieron un largo y misterioso camino hasta volverse popular.


Suena atípico decir que una zapatilla nació en las canchas de tenis y terminó en los skateparks de California, pero esa es exactamente la historia de las Reebok Club C.
El tenis es un deporte elegante, es sabido. Por eso, a principios de los ‘80, los códigos de vestimenta de los clubes exigían llevar unas zapatillas sobria