HECHO PARA DURAR: EL NUEVO VALOR DE LO ATEMPORAL

La velocidad de las microtendencias comienza a mostrar desgaste. La sobreexposición digital y el consumo acelerado han generado una fatiga que empuja a la moda a buscar nuevamente coherencia y permanencia. En este escenario, marcas como Carhartt y Market refuerzan el valor de lo funcional y duradero, apostando por piezas que trascienden modas.





El desgaste de la microtendencia

Las microtendencias son hijas del algoritmo. Estéticas que nacen en TikTok, se viralizan en semanas y mueren en meses. En la era del fast fashion, el problema no es la creatividad, sino la velocidad. Cuando la moda se convierte en contenido desechable, la ropa pierde importancia.

Se compra para encajar en el feed, no para habitar el cuerpo. Es ahí donde aparece la “trend fatigue”: la sensación de no poder seguir el ritmo, de que el closet queda obsoleto antes de cumplir una temporada.

Frente a esa saturación, surge un giro silencioso pero evidente: menos obsesión por la novedad y más búsqueda de prendas que puedan repetirse sin sentirse fuera de lugar. Lo atemporal deja de ser sinónimo de aburrido y empieza a leerse como resistencia.






Del trend al ‘‘uniforme personal’’


Hoy se ha consolidado la idea del personal uniform. No como falta de creatividad, sino como afirmación estética. Jeans rectos, cargos bien cortados, polerones de alto gramaje, chaquetas favoritas que se usan hasta desgastarse y un par de sneakers clave que acompañan el día a día.

En el streetwear, esto se traduce en una reducción consciente. Menos necesidad de adoptar la estética nueva de la semana y más interés por construir una silueta reconocible. Repetir ya no es signo de monotonía, sino de seguridad.






Carhartt: la atemporalidad como herramienta


Dentro de este contexto, Carhartt WIP funciona como uno de los ejemplos más sólidos de atemporalidad funcional. Heredera directa de la ropa de trabajo estadounidense, su traducción al lenguaje urbano mantiene intactos valores como durabilidad, simplicidad y autenticidad.Sus colecciones recientes se construyen sobre denim y cargos pesados, lavados envejecidos, híbridos inspirados en uniformes industriales y paletas que van desde el verde oliva hasta el negro profundo. No buscan sorprender cada temporada; buscan permanecer.

No hay adornos innecesarios, hay costuras reforzadas, tejidos resistentes y siluetas que responden a una lógica práctica antes que estética. En un contexto dominado por ciclos rápidos, su permanencia funciona casi como una declaración: lo verdaderamente relevante es lo que puede acompañar años.





MARKET: gráfico, pero construido para durar


En esta misma línea nace Market. Sus primeras piezas funcionaban como comentarios visuales rápidos, cargados de humor y referencias culturales. Sin embargo, con el tiempo la marca evolucionó hacia una propuesta más consciente en términos de construcción y calidad, sin abandonar su ADN.Hoy sus poleras y polerones se producen en algodones de alto gramaje, con costuras reforzadas y estructuras que priorizan la caída y la durabilidad. Las serigrafías son densas, los bordados robustos y los acabados pensados para resistir lavados y uso constante.

El contraste es interesante: una marca intensamente visual que, sin embargo, se inscribe en la lógica de lo atemporal. No a través de la neutralidad estética, sino mediante la construcción y la permanencia emocional de sus diseños. MARKET demuestra que lo perdurable no significa minimalismo obligatorio; puede ser color, ironía y gráfica potente.




¿Qué significa ‘‘atemporal’’ hoy?



Ser atemporal en 2026 no implica ignorar el presente. Significa construir piezas que resistan el uso real, que soporten el paso del tiempo físico y simbólico. Funcionalidad auténtica: pantalones que aguantan el desgaste, chaquetas que protegen, hoodies que no pierden forma tras diez lavados.

También implica simplicidad relativa en la silueta. Diseños que pueden dialogar con distintas tendencias sin quedar atrapados en una sola. En ese sentido, “menos tendencias, más identidad” no es solo una consigna estilística; es una declaración cultural.

El streetwear empieza a funcionar más como construcción de lenguaje personal que como persecución del último trend. Hoy, lo verdaderamente nuevo no es la próxima microtendencia viral, sino la decisión de apostar por prendas que puedan acompañar varios años y seguir diciendo algo sobre quienes las llevan.





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