BALLERINAS: LA TENDENCIA QUE SE NIEGA A DESAPARECER EN 2026

Si el 2025 marcó el regreso de las ballerinas al imaginario visual, el 2026 confirma que no se trató de una moda pasajera. Lejos de desaparecer, este símbolo sigue evolucionando dentro del streetwear y la cultura visual. Las ballerinas ya no funcionan solo como tendencia, sino como un lenguaje que atraviesa siluetas, texturas y narrativas, demostrando que ciertas corrientes no se agotan: se transforman.






Más que un simple regreso estético, la permanencia de las ballerinas habla de un cambio en cómo se construyen los fenómenos. En un escenario donde la moda urbana se aleja de la lógica del impacto inmediato, esta silueta emerge como un gesto silencioso, pero contundente.




Del archivo al presente


El retorno de las ballerinas está directamente ligado al interés renovado por propuestas archivadas y estéticas delicadas que comenzaron a surgir tras años de dominio de lo chunky. Firmas de lujo y diseñadores independientes cómo Miu Miu recuperaron el modelo desde una lectura contemporánea, jugando con materiales técnicos y suelas más robustas.

En paralelo, la escena urbana encontró en este calzado un contrapunto perfecto. En un contexto donde la moda urbana comenzó a cuestionar sus propios excesos, este zapato ofrecía una alternativa visual más sutil.






Streetwear, género y nuevos materiales



Lejos de mantenerse estáticas, las ballerinas han evolucionado de forma visible hacia 2026. Las versiones actuales incorporan cuero técnico, mallas elásticas, cierres ajustables, suelas con tracción e incluso referencias directas al calzado deportivo.

Algunas propuestas apuestan por líneas minimalistas y paletas neutras, mientras otras exageran proporciones o introducen elementos utilitarios. En ambos casos, el resultado es el mismo: una pieza pensada para la ciudad, para el uso cotidiano y para convivir con códigos visuales que van desde el gorpcore hasta el minimalismo urbano. Ejemplo claro es el modelo que Adidas lanzó junto a Bad Bunny, una colaboración que fusiona la sutileza del ballet con una suela robusta.






2026 y el futuro de la silueta



En 2026, las ballerinas ya no se leen como una novedad. Su presencia constante en editoriales, redes sociales y pasarelas las ha convertido en un código visual reconocible.

Mirando hacia adelante, todo parece indicar que las ballerinas seguirán presentes, pero en constante mutación. Su fuerza no está en imponer una estética única, sino en adaptarse a distintos contextos culturales y estilísticos. En un momento donde la moda busca mayor coherencia y menos estímulo inmediato, esta silueta ofrece una respuesta clara.

Marcas como Puma, con las Speedcat, y Adidas, junto a Bad Bunny, se consolidan como referentes urbanos estables. En 2026, la ballerina funciona como un punto de encuentro entre pasado y presente, construyendo el futuro del streetwear desde la transformación y no desde el descarte.





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